La tríada de la mujer atleta

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Sábado, 16 de abril 2016

La Tríada del Atletismo Femenino es un síndrome grave que consiste en desórdenes alimenticios, amenorrea y osteoporosis. Todavía no hay suficientes datos sobre su prevalencia ni sobre su etiología, pero hay datos sobre su principal disparador, los trastornos alimentarios, cuya frecuencia oscila entre el 15% y el 6% de la población femenina físicamente activa. 

Las atletas tienden a justificar su pérdida de peso con razones técnicas (mayor rendimiento) o reglamentarias (categorías por peso). 

Fundamentalmente se han encontrado cuatro grupos de deportes donde surgen con más frecuencia comportamientos alimentarios patológicos, según estudios de Beals y mando (1994); Daluiski, Rahbar y Meals (1997); Teitz (1998); Sundgot- Borgen (1994); Sykora, Grilo, Willey y Brownell (1993) y Wilmore y Costill (1998): 

  • Deportes que establecen categorías de peso (boxeo, lucha, halteroilia); 
  • Deportes en los que un peso bajo resulta beneficioso para la mejora del rendimiento en la competición (remeros, piragüistas y jockeys); 
  • Deportes en los que un peso bajo resulta beneficioso para el desarrollo de los movimientos y que requieren buena presencia ante los jueces (aquellos que tienen un componente estético como ballet, gimnasia, patinaje artístico y aeróbic).

Los componentes de la Tríada están relacionados entre sí en su etiología, patogénesis y consecuencias. La mujer deportista, en un intento por mejorar su rendimiento, se siente bajo presión en intentar conseguir un peso corporal bajo y es entonces cuando puede desarrollar un patrón de trastorno alimentario, con dietas restrictivas e inadecuadas. Este patrón conduce a disfunciones menstruales y como consecuencia de ello, a una osteoporosis.

No obstante, se produce no solo en atletas de elite, sino también en jóvenes y mujeres físicamente activas que participan en una amplia gama de actividades físicas. La Tríada puede tener como resultado un declive en el rendimiento físico, además de morbilidad médica y psicológica y mortalidad.

Los tres componentes de la Tríada son:

1. Trastornos del comportamiento alimentario (TCA)

Las presiones internas y externas ejercidas sobre las jóvenes y mujeres para que alcancen o mantengan un peso corporal irracionalmente bajo subyacen al desarrollo de estos desórdenes. Los desórdenes alimenticios se refieren a un amplio espectro de comportamientos alimenticios dañinos y a menudo ineficaces utilizados para perder peso o conseguir una imagen delgada. El espectro de comportamientos se extiende desde la gravedad de restringir la ingesta de alimentos, pasando por atracones y purgas, hasta los desórdenes definidos como DSM-IV de la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa. Los desórdenes en los hábitos alimenticios pueden tener como resultado una morbilidad a corto y largo plazo, un menor rendimiento, amenorrea e incluso mortalidad. 

2. Amenorrea

La amenorrea primaria (retraso en la menarquía) es la ausencia de menstruación a la edad de 16 años en las jóvenes con características sexuales secundarias. La amenorrea secundaria es la ausencia de tres o más ciclos menstruales consecutivos tras la menarquia. La amenorrea asociada al ejercicio tiene un origen hipotalámico. La amenorrea hipotalámica produce una reducción en la producción de hormonas ováricas e hipoestrogenemia similar a la menopausia. Tanto la amenorrea hipotalámica como la menopausia se asocian a una menor densidad mineral ósea.

3. Osteoporosis. 

La osteoporosis es una enfermedad caracterizada por una baja masa ósea y un deterioro en la micro-arquitectura del tejido óseo que produce una mayor fragilidad esquelética y un mayor riesgo de fractura, incluídas fractras por estrés.
La causa principal de la osteoporosis premenopáusica en mujeres activas es una menor producción de hormonas ováricas y una hipoestrogenemia como resultado de una amenorrea hipotalámica.

Los atletas masculinos, en particular en aquellos de deportes de resistencia que exigen un control del peso, también se encuentran en una situación de riesgo producida por los malos hábitos alimenticios y anorexia nerviosa. Un ejercicio intenso y anorexia nerviosa se han asociado en los hombres al hipogonadismo y a la osteoporosis. La Tríada del Atletismo Femenino también se producen en jóvenes y mujeres físicamente activas que no se están entrenando o compitiendo en un deporte específico.

Con frecuencia se niega la Tríada, no se reconoce y no se informa de su existencia.

Los profesionales de medicina deportiva, los entrenadores y formadores, así como los padres de las atletas jóvenes deberían aprender a prevenir y reconocer los síntomas y riesgos de la Tríada. Deberían poseer información básica sobre nutrición y contar con fuentes de referencia sobre asesoría nutricional y sobre evaluación médica y de salud mental. Los profesionales de medicina deportiva deberían ser capaces de reconocer, diagnosticar y enviar a las mujeres que presenten uno de los componentes de la Tríada a un especialista.

Se debería educar a las jóvenes y mujeres físicamente activas en temas de nutrición adecuada, prácticas de entrenamiento seguras y síntomas y riesgos de la Tríada.

El tratamiento de la tríada requiere un enfoque multidisciplinar. Para la prevención y la intervención temprana, la educación de los atletas, padres, entrenadores, jueces y gestores del deporte es una prioridad. También se deberían considerar cambios en las reglas para desincentivar las prácticas de pérdida de peso no saludables. 

Los entrenadores, formadores y padres no deberían presionar a las jóvenes y mujeres para que perdieran peso. Un equipo multidisciplinar de tratamiento debe incluir un médico u otro profesional de la salud, un/una dietista-nutricionista y, para los atletas con trastornos de la alimentación, un profesional de salud mental. 

El primer objetivo del tratamiento para cualquier componente de la tríada es aumentar la disponibilidad de energía mediante el aumento de la ingesta de energía y/o reducir el gasto energético del ejercicio. 

Consejos de nutrición y el seguimiento son intervenciones suficientes para muchos atletas, pero los trastornos alimenticios requieren tratamiento de psicoterapia. 

Ningún fármaco restaura adecuadamente la pérdida de hueso o corrige trastornos metabólicos que deterioran la salud y el rendimiento de los atletas con amenorrea hipotalámica funcional.

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